La última mano de pintura de esta villa se dio cuando ya no quedaba ningún otro gremio dentro de la obra. Ni fontanero, ni electricista, ni carpintero, ni albañil. Fue lo último que se hizo en la casa y no fue casualidad.
Son 500 m² construidos sobre una parcela de 1.500 m², en planta sótano y primera, dentro de un recinto cerrado. Obra nueva, levantada como vivienda familiar para un cliente con el que se lleva trabajando más de veinte años. Se tardó más de dos años con tres operarios. No porque la casa fuera difícil de pintar: porque en obra nueva la pintura no es un trabajo, es una secuencia que avanza detrás de los demás oficios.
El punto de partida 2 vídeos · pulse para reproducir
El sótano en obra y el pladur montado sin tratar. En este punto no había una sola superficie lista para recibir pintura.
Abajo está el criterio con el que se abordó cada superficie, los 22 pasos que se siguieron y por qué en una obra nueva el orden pesa tanto como el producto.
Lo primero que se mira en una pintura de obra nueva no es el color
En una obra recién levantada, la primera comprobación no tiene nada que ver con la carta de colores. Es que el soporte esté completamente seco, porque de eso depende todo lo que venga encima. No se da por hecho: se comprueba antes de abrir el primer bote.
Y la segunda es de qué está hecho cada paramento, que en esta villa no era lo mismo en cada zona:
- El interior completo. Techos y paredes, sobre pladur con cámaras y algunos paños puntuales de perlita.
- Los muros perimetrales de la parcela, con enfoscado de capa fina de mortero.
- La valla metálica que rodea el perímetro entero, con sus puertas y el portón.
- La cochera, paredes y techo, con un acabado distinto al del resto de la casa.
Antes de la primera mano 2 vídeos · pulse para reproducir
Envolver lo que ya está instalado y mezclar el producto en obra. Dos gestos que no se ven en el resultado y que deciden cómo queda.
El soporte manda: pladur dentro, mortero fuera
Dentro y fuera no llevaron lo mismo. No es una cuestión de gama: es que no es el mismo material el que hay debajo. Un techo de pladur en un interior seco y un muro de mortero a la intemperie no piden lo mismo, por muy buena que sea la pintura.
Tres soportes, tres sistemas
- Interior fijador, imprimación blanca y tres manos de acabado extramate
- Muros fijador, masilla y revestimiento de fachada transpirable
- Metal lijado, dos manos de esmalte antioxidante satinado y sellado de poliuretano
En el interior se aplicó una mano de fijador, una mano de imprimación blanca y tres manos de acabado, todo de la misma marca. Los muros perimetrales llevaron fijador, masilla y un revestimiento de fachada transpirable. Y en la carpintería metálica, esmalte antioxidante satinado y masilla de poliuretano para sellar la junta entre la valla y la pared enfoscada.
Conviene saber esto al pedir un presupuesto: transpirable es una propiedad de exterior, no un adjetivo de calidad. Se le exige al revestimiento de un muro que está a la intemperie, porque tiene que dejar salir la humedad del soporte. A la pintura de un techo interior se le piden otras cosas. Quien se la venda como transpirable le está vendiendo un argumento que ahí no significa nada.
El sellado va antes que el color
Entre la madera y el pladur se sella con masilla de relleno. También entre los ventanales de aluminio y su remate. Es la junta que abre al primer verano si se la salta.
Los 22 pasos, superficie por superficie
El interior, en 10 pasos
El proceso de esta villa está documentado paso a paso. No es una lista de manual: es lo que se hizo, en el orden en que se hizo. Diez pasos son sólo del interior y dos de ellos son lijar.
- Primera mano de lijado a máquina y las esquinas a mano con taco de lija.
- Lijado de las paredes a máquina.
- Primera mano de fijador.
- Una mano de imprimación blanca.
- Plaste en techos y paredes. Sellado con masilla de relleno entre las maderas y el pladur.
- Segunda mano de lijado a máquina y otra vez las esquinas a mano.
- Terminación de techos con dos manos de pintura.
- Terminación de paredes con dos manos de pintura.
- Última mano en techos y paredes, sólo cuando terminaron el resto de gremios.
- Sellado con masilla de relleno entre los ventanales de aluminio y el remate de pladur.
El interior, a rodillo 3 vídeos · pulse para reproducir
Techos y paredes con rodillo de mango largo, y el remate en altura junto a la escalera. Todo con el suelo y el mobiliario ya protegidos.
El remate: masilla y brocha 3 vídeos · pulse para reproducir
El sellado de los marcos, el repaso a brocha en los encuentros que el rodillo no alcanza, y la protección del suelo que sostiene todo lo anterior.
La cochera, aparte
La cochera se trató aparte y con un acabado distinto al de la casa:
- Tapado de suelos, de las luces del techo y de parte de la pared.
- Techo: primera mano de fijador con algo de pintura para pigmentar, aplicada con máquina Airless.
- Techo: última mano de pintura plástica negra mate, también con Airless.
- Paredes: el mismo proceso que en el interior de la vivienda.
El techo del garaje, con Airless 3 vídeos · pulse para reproducir
Todo el techo se pigmentó y se remató en negro mate a pistola. Con luces y suelo tapados, porque la Airless pulveriza y alcanza lo que no se ha protegido.
La valla y los muros, en 8 pasos
Y el perímetro, que en esta parcela es la superficie más larga de todo el trabajo:
- Lijado completo de la valla metálica en todo el perímetro.
- Primera mano de esmalte negro satinado en valla, puertas y portón, aplicada con pistola y compresor.
- Sellado con masilla de poliuretano negra entre la valla y la pared enfoscada.
- Segunda mano de esmalte negro satinado en toda la carpintería metálica.
- Muros perimetrales: primera mano de fijador en toda la superficie.
- Primera mano de revestimiento de color en los muros.
- Repaso de las pequeñas fisuras con masilla de fibra.
- Dos últimas manos en los muros.
El paso 21 merece una línea aparte. En obra nueva también aparecen fisuras y aparecen antes de que la casa se estrene. Son de retracción del mortero, finas y sin importancia estructural, pero si se les da la última mano encima sin repasarlas quedan marcadas para siempre en un muro recién hecho.
Por qué la última mano se dio la última
Tres operarios, más de dos años. La cifra no mide dificultad: mide espera. En obra nueva la pintura entra, se para, deja pasar al fontanero, al electricista, al carpintero y al albañil. Después vuelve a entrar.
Por eso la última mano de techos y paredes no se dio cuando la pintura estuvo lista, sino cuando no quedaba nadie más por entrar. Dar el acabado antes de que terminen los demás oficios no adelanta la obra: obliga a repetirlo. Un taladro, un rodapié o una regata bastan para que haya que volver a la pared que ya estaba dada por buena.
El extramate, la luz y un techo negro
Los colores los eligió el propietario, asesorado en casi todas las decisiones. Los techos van en RAL 9016 a juego con la carpintería de madera. Las paredes llevan un blanco roto de más intensidad que el tono del techo. Son dos blancos, no uno.
El acabado es extramate. Esa decisión se entiende al encender la casa. Estos techos llevan luz LED indirecta por todo el perímetro. Una luz rasante es lo más despiadado que se le puede hacer a una superficie pintada: a contraluz, un acabado con brillo delata cada imperfección del soporte. El extramate no la devuelve.
Los techos, con la luz encendida 10 imágenes · pasan solas o puede deslizarlas usted










Escalonados, con junta de luz perimetral y sin un solo brillo que rompa el plano.
Dormitorios, estar y vestidor 12 imágenes · pasan solas o puede deslizarlas usted












El mismo par de blancos en toda la casa. Lo que cambia de una estancia a otra es la luz que les da.
La cochera va al revés que el resto de la casa: paredes en el mismo blanco roto y techo en negro mate, con las instalaciones vistas pintadas del mismo negro. Es el único sitio donde el techo desaparece en vez de reflejar.
El perímetro: un muro, una valla y 1.500 m² de parcela
Los muros perimetrales se remataron en RAL 9003, el blanco más parecido al mortero de la vivienda. La idea era que el muro no compitiera con la casa, sino que pareciera la misma obra.
Encima va la valla metálica, que rodea la parcela entera. Se lijó de punta a punta antes de dar la primera mano. Las dos manos de esmalte se aplicaron con pistola y compresor, no a brocha. En una carpintería de lamas, la pistola es lo único que entra por igual en las dos caras de cada pieza. Con brocha, la cara que no se ve queda con menos esmalte. Es justo la que se oxida primero.
La valla, a pistola 3 vídeos · pulse para reproducir
Todo el perímetro, dos manos, con el muro protegido con cartón y lona mientras se pulveriza.
Entre la valla y la pared enfoscada queda una junta que se mueve, porque el metal y el mortero no se dilatan igual. Se selló con masilla de poliuretano negra, del color del esmalte, para que la junta no se lea desde la calle.
El perímetro terminado 11 imágenes · pasan solas o puede deslizarlas usted











El muro en RAL 9003 y la carpintería metálica en negro satinado, a lo largo de las dos calles que dan a la parcela.
Cómo quedó y qué se vio un año después
El acabado del que más se habla en esta obra no es un techo: es la valla. Una carpintería metálica de ese desarrollo, dada a pistola y con el sellado hecho, es de las pocas cosas de una casa nueva que se ven desde la calle antes de entrar.
Y hay una superficie de esta casa en la que no se intervino. Conviene decirlo porque sale en todas las fotos que vienen ahora: la fachada de la vivienda no se pintó. Venía ya terminada de la empresa de construcción, con un mortero de acabado blanco que no lleva pintura encima.
No todo lo que hay en una casa nueva necesita pintura. Ese paramento no la pedía, así que no entró en el presupuesto. Qué mortero es exactamente no se lo podemos decir, porque lo aplicó la constructora y no pasó por nuestras manos. Lo que sí se sabe es que con los años perderá prestación y habrá que pintarlo, y ése será otro trabajo en otro momento.
El exterior terminado 11 imágenes · pasan solas o puede deslizarlas usted











La terraza y la zona de piscina, con el muro perimetral al fondo. El paramento blanco de la vivienda es el mortero de la constructora, no pintura nuestra.
El encargo de esta obra fueron los tres soportes de la caja de arriba: el interior en pladur, los muros perimetrales del recinto y la carpintería metálica. No hay un cuarto.
Un año después
Un año después de terminar se volvió a la villa. Estaba todo en perfecto estado, dentro y fuera. Es el único plazo que se puede afirmar de este trabajo, porque es el único que se ha comprobado.
Cuando nos dieron este trabajo vimos que era un trabajo bastante importante para nuestra empresa. Pusimos todo lo necesario sobre la mesa para que quedase perfectamente realizado. El cliente quedó supercontento. Ahora celebra fiestas y barbacoas con sus amistades y familiares.
Ese es el final real de una obra nueva bien rematada: que la casa se use y no haya que volver a ella. Puede ver también cómo se resuelve el caso contrario, una fachada con cinco años de exposición y siete focos de daño. También hay publicada otra renovación de exterior en vivienda particular.
Si tiene un proyecto de pintura por delante, el acabado lo decide el sistema que va debajo.
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